Es un procedimiento radiográfico utilizado para examinar la vesícula biliar, un órgano en forma de saco ubicado en la parte superior derecha del abdomen que almacena la bilis antes de ser liberada a través de los conductos biliares dentro del intestino delgado para ayudar a digerir la grasa.
Radiografía de la vesícula biliar; rayos X de la vesícula biliar; series de la vesícula biliar
Esta prueba es realizada por un técnico en rayos X en el departamento de radiología de un hospital o en el consultorio médico. La noche antes del examen, el paciente debe ingerir 6 tabletas (1 a la vez) que contienen un medio de contraste. En el hospital, el paciente se acuesta en una mesa de rayos X y se le pide que adopte varias posiciones.
El médico examina la vesícula con un fluoroscopio (un tipo especial de rayos X que proyecta la imagen en un monitor semejante a una pantalla de TV). Luego se le pide al paciente que ingiera un preparado con alto contenido de grasa que hará que la vesícula se contraiga y libere algo de bilis. Luego, se toman varias radiografías a intervalos regulares.
Se le debe notificar al médico si se trata de una persona embarazada o alérgica al medio de contraste de los rayos X. El día previo al examen se le solicita al paciente ingerir en el almuerzo una comida con alto contenido de grasa (huevos, mantequilla, leche, aceite de ensalada o carnes grasas). Esa noche debe comer una cena sin grasa (frutas, vegetales, pan, té o café y únicamente carne magra). Dos horas después de la comida sin grasa se toma las 6 tabletas, 1 a la vez, las cuales contienen el medio de contraste. Después de ingerir las tabletas, se suspende la ingestión de líquidos hasta después de la prueba.
Se presenta poca o ninguna incomodidad, aunque es probable que la persona sienta hambre y sed. Algunas personas experimentan efectos colaterales por el medio de contraste y existe una leve posibilidad de que se presente diarrea.
El examen se realiza para ayudar a diagnosticar trastornos del hígado y de la vesícula biliar, incluyendo cálculos biliares y tumores.
Los resultados anormales pueden mostrar cálculos biliares, tumores, inflamación y pólipos de colesterol (un tumor benigno que se forma en la membrana mucosa).
Otras condiciones bajo las cuales se puede realizar el examen incluyen las siguientes:
Hay posibilidad de experimentar una reacción alérgica al medio de contraste.
Hay una exposición baja a la radiación. Los rayos X se controlan y se regulan para generar la mínima cantidad de exposición a la radiación necesaria para producir la imagen. La mayoría de los expertos consideran que el riesgo es mínimo comparado con los beneficios que se obtienen. Las mujeres embarazadas y los niños son más sensibles a los riesgos asociados con este tipo de rayos.
Si hay antecedentes de daños renales o pulmonares graves, la persona tiene un riesgo mayor de sufrir lesiones o efectos colaterales a causa del procedimiento. En estos casos, el ultrasonido de la vesícula biliar se utiliza más a menudo en vez del examen con rayos X.
En la examinación de la vesícula biliar, este procedimiento ha sido ampliamente reemplazado por el examen con ultrasonido o IRM, especialmente en pacientes con problemas hepáticos. En lugar de esto y para la evaluación funcional de la vesícula biliar se puede llevar a cabo una gammagrafía para rastrear el HIDA (ácido dimetiliminodiacético 2,6 hepático).