Es una afección inflamatoria de los vasos sanguíneos caracterizada por muerte, cicatrización y proliferación de los tejidos de las paredes de los vasos sanguíneos que puede provocar su obstrucción.
Vasculitis (necrosante)
La vasculitis necrosante no es muy común y es muy raro que se presente en los niños. Se puede presentar en los casos de artritis reumatoidea y se observa con frecuencia en casos de lupus eritematoso sistémico, periarteritis nodosa y esclerosis sistémica progresiva.
Esta condición involucra la inflamación de las paredes de los vasos sanguíneos. Se desconoce la causa de dicha inflamación, pero es probable que esté relacionada con factores inmunológicos. Los tejidos se necrosan (mueren) y la pared del vaso puede engrosarse y formar tejido cicatricial. El vaso puede cerrarse (oclusión), provocando la falta de flujo de sangre a los tejidos irrigados por éste, causando el subsecuente infarto de los tejidos (muerte tisular).
La vasculitis necrosante puede afectar cualquier vaso sanguíneo del cuerpo y por ende cualquier parte del cuerpo, incluyendo los músculos, nervios, riñones, hígado o cualquier otra área.
Los síntomas adicionales que pueden estar asociados con esta enfermedad son:
Nota: los síntomas varían dependiendo de la ubicación de los vasos afectados.
Los resultados de los exámenes pueden variar dependiendo de la parte del cuerpo afectada por la vasculitis necrosante y el examen neurológico puede revelar una neuropatía simple o múltiple (daños a los nervios).
El objetivo del tratamiento es reducir la inflamación permitiendo que ocurra el proceso natural de curación. Los corticosteroides (administrados en dosis bajas) u otros medicamentos inmunosupresores pueden reducir la inflamación de los vasos sanguíneos.
El resultado varía de acuerdo con la ubicación de la vasculitis y el grado del daño asociado con los tejidos.
Se debe buscar asistencia médica si se presentan síntomas que indiquen la presencia de vasculitis necrosante.
Los síntomas considerados urgentes o de emergencia son, entre otros: debilidad, dificultad para deglutir, dificultad en el habla, cambios en el tamaño de las pupilas y pérdida del funcionamiento de un brazo, pierna o cualquier otra parte del cuerpo.
Se desconoce la forma de prevenir este trastorno.